Diagnóstico: DISLEXIA ¿Y ahora qué?

¿Qué son las Dificultades en el Arendizaje (DA)?

Las dificultades del aprendizaje cobran especial importancia en los contextos educativos. Las observamos en alumnos que parece que “vayan más lentos”.

¿En qué áreas se ponen de manifiesto estas Dificultades?

Las dificultades se dan en habilidades específicamente humanas, como el lenguaje hablado, escrito, razonamiento o habilidades matemáticas. Tales dificultades se hacen evidentes cuando, con niveles apropiados de esfuerzo, el niño no progresa razonablemente, teniendo la instrucción educativa oportuna y reconociéndose que todos los niños aprenden con un ritmo diferente y con distinto esfuerzo.

¿Pueden estar causadas por factores externos al individuo?

Las DA no están causadas por influencias extrínsecas. Una instrucción inadecuada o la falta de experiencia instruccional, puede causar problemas de aprendizaje, pero no DA.

Perfil característico de un alumno con DA:

Los alumnos con DA tienen una inteligencia media, incluso, a veces por encima de esta, sin embargo sus resultados académicos son significativamente inferiores a lo que cabría esperar para su edad e inteligencia. Estos malos resultados no se explican por una mala instrucción o ausencia de instrucción, tampoco por déficits específicos (déficits sensoriales, retraso mental, trastornos generalizados del desarrollo, dificultades emocionales severas,…) sino por sus problemas específicos para aprender, presumiblemente causados por diferencias en el Sistema Nervioso Central.

¿Qué observan las familias? El niño no sabe organizarse, se olvida de las tareas y no recuerda dónde tiene el libro o el cuaderno de lengua, mates, etc,… Pasa el tiempo y por más que se esfuerce lee muy lento, deletreando y con muchos errores. No suele comprender lo leído. Necesita mucho tiempo para hacer los deberes y además no los hace bien y los presenta sucios y desorganizados. En otras actividades se muestra activo y creativo.

¿Qué hace la familia? Cuando ello es posible, los padres, dedican toda la tarde a intentar que el niño termine sus tareas y aprenda las lecciones. Se preocupan y no comprenden por qué, siendo “listo”, el niño no aprende.

¿Qué se observa en el colegio? Es “vago”, “no se entera de nada”, “siempre está distraído”, “no atiende a las tareas”, “no se concentra”, “se distrae con facilidad”, “es inmaduro”…

¿Cuáles son las consecuencias más frecuentes? Repite curso, baja autoestima, rechazo al colegio y a las tareas, síntomas psicosomáticos, problemas de comportamiento y fracaso escolar.

¿Qué necesitan los niños con dislexia?

1. Proximidad física en su ubicación en el aula. La proximidad con los centros de interés: la pizarra, el profesor, etc,… le facilitan una atención más focalizada, más dirigida. También la proximidad facilita al profesor el control y la supervisión de la realización de la tarea.

2. Comprobar que el niño ha comprendido el material escrito que va a manejar, explicárselo verbalmente. La tarea de “descifrar” lo escrito es el problema fundamental del niño, por lo que hemos de asegurarnos de que entiende lo que está escrito. Si se lo explicamos oralmente estamos usando un medio de información (el lenguaje hablado) que él sí maneja con normalidad. Si adquiere conocimientos mediante el lenguaje hablado, podremos evaluar esos conocimientos.

3. Abundar en la evaluación oral de los conocimientos de los niños. Si el medio de información más eficaz para el niño es el lenguaje hablado, también será el mejor medio para evaluarle. El uso del lenguaje escrito siempre le penalizará en la evaluación de sus conocimientos. Cuando, irremediablemente, tenga que hacerse por escrito, se aconseja comentar con él a solas nuevamente las preguntas o ejercicios realizados. Eso completa la evaluación real de los conocimientos del niño. El niño debe saber que existe esa otra forma de “demostrar” lo que sabe.

4. El niño debe estar informado de cuando sí y cuando no leerá en voz alta en clase, así como, lo que se espera de él. Es adecuado disminuir, de manera significativa, la frecuencia de lectura en clase. Pero es importante que el niño mantenga la expectativa de poder demostrar lo que aprende, aunque sea más lentamente. Cada tres o cuatro semanas se puede plantear y acordar con el niño una lectura suya en voz alta en la clase. Se trata de darle tiempo suficiente de ensayo como para que pueda haber avances. Previo al día de la lectura en clase, se valoran con él las mejoras que ha conseguido en las últimas semanas y hasta dónde puede llegar, así como hasta donde no puede llegar todavía.

5. No se le deben dar textos largos para leer. En función de la velocidad lectora del niño se puede calcular el tamaño del párrafo que le podemos pedir. Se trata de que esa lectura no le lleve más tiempo que a otro niño, se recorta en la cantidad a leer, no se aumenta el tiempo de lectura.

6. Demostrarle nuestro interés por él y por sus aprendizajes. Hacerle ver al niño que estamos pendientes de él, no para corregirle sino para ayudarle. Recordarle algo que hizo bien, preguntarle por sus dificultades, explicárselas y apoyarle.

7. Puede ser importante, en según qué actividades, que el niño esté rodeado de los compañeros más competentes de la clase. En trabajos de grupo el niño puede sentirse más motivado en medio de sus iguales más competentes. Aunque habría que estar muy pendientes de que tuviera la ocasión de aportar al grupo su parte creativa en ese trabajo de grupo.

8. No exigirle en ortografía, sabemos que esa es una tarea muy difícil para él. Es la parte más formal del lenguaje escrito y le resulta muy difícil. ¿Le vamos a valorar por sus dificultades? Si ni siquiera maneja las reglas naturales, cómo vamos a exigirle que utilice las reglas arbitrarias.

9. No dejarle nunca corregir él sólo un dictado. Los errores que haya cometido en un dictado, en un altísimo porcentaje, no serán reconocidos por el niño si está solo, necesita del maestro, para que le dirija en la observación de lo que realmente allí ha escrito. Se puede intentar, después, cuando ya ha sido realizada la tarea de corrección con el maestro, sobre el mismo texto.

10. Favorecerle el acceso y el uso de la informática. Los medios informáticos pueden ser de gran ayuda cuanto a la corrección ortográfica. Además de un elemento de motivación para sus tareas de aprendizaje. El mayor o menor uso de los medios informáticos va a ir en función de la edad y de las exigencias del currículo académico.

11. Comentar con el niño personalmente la corrección por escrito de los ejercicios realizados en la clase. Una vez corregidos sus trabajos, como los de los demás niños, por escrito, se deben comentar con el niño personalmente los resultados y las alternativas correctas. Se trata de que entienda las correcciones y aprenda de ellas. No de que las correcciones suenen a castigo, a fracaso, a “yo no sé…·. Las correcciones se pueden suavizar evitando connotaciones negativas (tachando o señalando errores) con expresiones como: no te parece que esto lo podrías haber escrito de esta otra manera…, yo creo que aquí podrás mejorar un poco…, o…, mira, esta palabra te ha salido muy bien y aquí sólo te has confundido en una letra.

12. No limitarle su actividad a tareas simples, sino saber dosificarle la cantidad de trabajo. Las tareas simples y rutinarias aburren a cualquier niño. Las tareas que se le propongan han de ser de su nivel. Ya sabemos que puede necesitar más tiempo, por lo que hemos de controlar la cantidad de tarea.

13. Pedirle menos cantidad de deberes para casa, aunque sin vacilar en ponerle algún ejercicio difícil. Personalizar la demanda con el niño como en el punto anterior, hay que controlar la cantidad de tarea incluyendo algunos desafíos de mayor dificultad. Lo fundamental será que se le encargue al niño la tarea para casa de modo personal, sin compararlo con los demás niños, y como un acuerdo entre él y su maestro.

14. No dudar en repetirle y explicarle las cosas. El niño con dislexia se despista fácilmente y su atención es fluctuante en tareas de aprendizaje. Repetirle las cosas y las explicaciones cuantas veces sea necesario, sin que suene a sermón ni a castigo. Es muy importante que nos fijemos, al explicarle algo, si tenemos su atención.

15. Escribir y escuchar simultáneamente (dictados) suele resultarle muy difícil. Traducir a grafemas escritos los fonemas que escuchamos es una tarea difícil para el niño con dislexia. El ritmo del dictado debe ser inferior al que se utiliza con el resto de sus compañeros (de 2 o 3 palabras), emitidas como una unidad y repetida en sus componentes varias veces. Necesita más tiempo que los demás niños.

16. El uso de esquemas y gráficos en las explicaciones de clase permiten al niño una mejor comprensión y favorecen una mejor funcionalidad de la atención. Todo lo que sea mostrarle al niño la globalidad de algo facilita la posibilidad de ubicar los detalles, las partes. Y más aún si se los mostramos. Los esquemas y gráficos facilitan la comprensión del conjunto y esa ubicación de los detalles. Los índices de sus libros, esquemas de las lecciones con sus apartados y subapartados ayudan al niño a organizar sus conocimientos y sus aprendizajes. Es muy recomendable enseñarles a estudiar mediante Mapas Mentales, pues esta técnica de estudio emplea la creatividad como base y generalmente son muy creativos. Esto les ayuda a organizar la información y a recordarla posteriormente.

17. Demostrarle al niño que se conoce su dificultad y que se la va a ayudar. Esto motiva especialmente al niño, ya que nos ve como una ayuda, no como un castigo o una corrección. Tenemos que lograr que confíe en nosotros y no tenga que esconderse. Él tiene muchos “motivos” para mentir y evitar.

18. Valorar los trabajos por su contenido, sin considerar los errores de escritura. Este es un aspecto muy importante da cara a favorecer el crecimiento de su propia autoestima. El niño necesita que se la valore lo que tiene de positivo su trabajo y no tanto los errores cometidos. Los errores de escritura son totalmente esperables y, aunque se le expliquen, no deben ser tenidos en cuenta en su valoración.

19. No esperar que alcance un nivel lector igual al de otros niños. Resulta fundamental que se tenga una expectativa clara de las limitaciones y los progresos que puede realizar el niño. No podemos evaluarle con los mismos parámetros que a los demás, sus progresos son más lentos y difíciles.

20. Saber que requiere más tiempo que los demás para terminar sus tareas. Si se le ajusta la cantidad de tarea, el niño podrá sentirse seguro de sí mismo al comprobar cómo él también termina con los demás. A la hora de valorarle un examen, su pueden usar criterios diferentes a los demás compañeros.

21. Aceptar que se distraiga con mayor facilidad que los demás, ya que las tareas de lectoescritura conllevan un sobreesfuerzo para el niño. El niño con dislexia en más dado a distraerse y despistarse, por lo que deberemos estar muy atentos al modo en que intervenimos para reconducir su capacidad de atención.

22. Demostrarle interés por su manera de funcionar en las tareas. Se trata de estar pendiente de la realización efectiva de las tareas, no como vigilancia, sino transmitirle al niño el posible apoyo o explicación que pueda necesitar. Hay que intentar que el niño nos vea dispuestos a ayudarle, no a corregirle, no a sancionarle.

23. No frenar su imaginación. Siempre es más eficaz orientar y reconducir que cortar o reprimir, favorece el buen desarrollo emocional del niño.

24. Darle unas bases sólidas de metodología y de organización de la tarea. Si le enseñamos a organizar el trabajo, desde el índice de sus libros hasta los esquemas de las lecciones, y le enseñamos a manejar herramientas de trabajo, le estaremos dando unas buenas bases.

25. Darle otras responsabilidades alternativas dentro de la clase. Se trata de intentar compensar los posibles malos resultados para favorecer la autoestima del niño.

26. Estimularle constantemente sin bloquearle psicológicamente. Ciertamente difícil de realizar, pero hay que intentar estar pendientes de animarle a seguir constantemente, sin que llegue a sentirse agobiado por la realización de las tareas.

Maite Tatay
Psicóloga especialista en Dificultades del Aprendizaje y TDAH
2018-02-15T17:09:54+00:00