El TDAH es un trastorno que conlleva dificultades en el funcionamiento de habilidades ejecutivas y autorregulatorias. Ello supone que la mayoría de los niños con el trastorno fracase o tenga dificultades en la realización de tareas escolares y en sus relaciones sociales. Por consiguiente, la naturaleza del TDAH requiere un planteamiento educativo distinto y recursos diferentes.

Con este fin, Psicoaula proporciona este dossier para el profesorado de alumnos con TDAH en el que aparecen pautas para salvar las dificultades en el comportamiento y en el aprendizaje que fácilmente se pueden encontrar en las aulas. Dichas pautas están basadas en la evidencia científica procedentes de las investigaciones del equipo que coordina Ana Miranda, y que pueden consultarse en el libro Manual práctico de TDAH editado por ella (2014).

En la intervención del alumnado con TDAH diferenciaremos varios tratamientos. El primero que presentaremos es el tratamiento conductual, en el que se proporcionarán a padres y profesores técnicas de modificación de conducta. Seguidamente presentamos la intervención cognitivo-conductual para conseguir la autorregulación de la conducta del alumnado, que tratará de modificar las conductas a través del control de los pensamientos. Por último, mostraremos unas adaptaciones educativas basadas en la evidencia científica, que se pueden llevar a cabo en el aula para tratar de solucionar los problemas más significativos de los alumnos con TDAH.

MANEJO CONDUCTUAL EN EL AULA

El manejo conductual en el aula va a conseguirse a través de un conjunto de estrategias que permitirán aumentar o reducir la frecuencia de aparición de las conductas a modificar.

Las técnicas que permiten el incremento de frecuencia de las conductas son básicamente la atención positiva, el contacto físico, las alabanzas, refuerzos y privilegios. Todas ellas tienen en común que el niño va a tener consecuencias positivas después de su conducta. Su aplicación requiere que se preste atención a las conductas que normalmente pasan desapercibidas. Es fundamental mostrarse consistentes en reforzar cada vez que el niño realice la conducta concreta que se desee incrementar. Además, no hay que dar por sentado que algo es reforzador para el niño, sino que hay que averiguarlo previamente.

Los niños con TDAH necesitan contingencias más poderosas, por lo que es frecuente que para el manejo conductual en aulas con alumnos con TDAH se empleen técnicas como el contrato de contingencia y el sistema de economía de fichas. El contrato de contingencia consiste en establecer un acuerdo mediante un contrato entre el profesor y el alumno donde se acuerdan cuáles deben ser las conductas del niño y las consecuencias que van a obtener con su cumplimiento. Es útil para niños mayores que pueden adaptarse a demoras en las gratificaciones. El sistema de economía de fichas es muy eficaz para lograr cambios conductuales. La estructura de esta técnica sería la siguiente:

  1. Selección del comportamiento a modificar.
  2. Decidir el tipo de fichas que se van a otorgar cuando se emita el comportamiento.
  3. Hacer una lista con los privilegios por los que puede cambiar las fichas.
  4. Concretar el valor de las fichas y el de las conductas meta.
  5. Intercambio de las fichas por los privilegios establecidos al finalizar la jornada escolar.
  6. Evaluación continua con la eficacia del programa: añadir o suprimir objetivos o modificar los reforzadores si fuese necesario.

Para hacer frente a comportamientos inadecuados y reducir su frecuencia de aparición también existen técnicas. La extinción consiste en la retirada sistemática de la atención después de un comportamiento no deseado. Sin embargo, esta técnica no es la más recomendable en el aula porque esos comportamientos pueden que sean reforzados por sus compañeros o no pueda ser ignorada debido a que sea peligrosa o disruptiva. El aislamiento (Time-out) consiste en hacer que el niño pase, inmediatamente después de un comportamiento inadecuado, unos minutos en un lugar alejado de la clase. Debe ser un lugar aburrido o nada estimulante y seguro. Es útil para tratar la desobediencia y conductas agresivas, detiene el conflicto y da la oportunidad de que el niño se relaje y reflexione. Por último, el coste de respuesta trata de hacer que el niño pague con un beneficio o privilegio la realización de una conducta inapropiada. En muchas ocasiones se combina con el sistema de economía de fichas haciendo que pague con las fichas ganadas por su mala conducta.

AUTORREGULACIÓN EN LA ESCUELA

Trataremos de enseñarle al alumno estrategias dirigidas a desarrollar su autocontrol en el aula, donde el lenguaje interno va a ser clave para su éxito. Estas técnicas responden a la intervención cognitivo-conductual, que va a enseñar estrategias que desarrollen habilidades y que aporten al estudiante herramientas para dirigir su propia conducta y resolver situaciones complejas en el ámbito escolar y fuera de él. A continuación, mostramos algunas técnicas útiles para este fin.

  • Auto-observación: se intenta hacer consciente al niño si está o no actuando adecuadamente. Primero, se debe definir la conducta a observar, después se enseña mediante modelado del profesor cómo nos podemos dar cuenta de si estamos haciendo lo correcto. Por último, el alumno rellena una hoja de registro de la conducta que esté realizando cuando suene una señal acústica.
  • Auto-evaluación con refuerzo: pretende ajustar las autovaloraciones de los estudiantes sobre su comportamiento o ejecución de tareas a los estándares normativos. Primero, se establecen normas de clase, tanto importantes como menos importantes. Después, se entrenan las habilidades de autoevaluación a través del juego “estar de acuerdo”, donde los niños deben de ser jueces de su comportamiento y puntuarse. Su puntuación debe ser lo más parecida posible a la del profesor y según unos criterios previamente establecidos. También debe de haber un dialogo entre profesor-alumno en el que el profesor aclare las razones de su puntuación y recuerde los aspectos positivos y negativos de su conducta. Por último, se introduce el sistema de economía de fichas, donde los alumnos recibirán puntos según su comportamiento y un punto extra si su autovaloración coincide con la del profesor.
  • Autoinstrucciones: se trata de potenciar el pensamiento secuencial del niño para facilitar la comprensión de situaciones, generar estrategias para su resolución y que esas estrategias guíen y controlen su comportamiento. Se trata de una serie de preguntas que el alumno debe hacerse a sí mismo antes de realizar una tarea (¿cuál es mi trabajo?, ¿cómo puedo hacerlo?), con lo que se definiría el problema. Durante la ejecución de la tarea se preguntará ¿estoy utilizando mi plan?, con la que se pretende desarrollar el autocontrol mediante el cumplimiento de la estrategia planeada. Y, por último, cuando haya finalizado la tarea se preguntará ¿cómo lo hice?, a modo de autoevaluación.

INTERVENCIÓN ACADÉMICA EN EL AULA

Las modificaciones curriculares que se proponen a continuación tienen como objetivo reducir las conductas problemáticas y potenciar su aprendizaje. Se tratan de procedimientos instruccionales, modificaciones ambientales y organizacionales que deberán de tenerse en cuenta según las características y las necesidades individuales del alumnado con TDAH.

Sabemos que el alumnado con TDAH muestra unas necesidades educativas diferentes a lo largo de todas las etapas educativas. A continuación, mostraremos los problemas que el alumnado con TDAH muestra a lo largo de toda su etapa educativa y las adaptaciones educativas que se deben realizar al respecto.

Estrategias para potenciar la atención:

Los niños con TDAH tienen tendencia a la dispersión, por lo que habrá que tener en cuenta las siguientes adaptaciones educativas:

  • Favorecer el contacto ocular.
  • Sentar al niño cerca del profesor y de la pizarra, y de espaldas a puertas y ventanas para evitar distracciones. Tampoco al lado del profesor, para fomentar su autosuficiencia y socialización.
  • Poner música relajante.
  • Pedirle al niño que repita las indicaciones dadas por el profesor.
  • Hacerle preguntas frecuentes durante las explicaciones y darle retroalimentación.

Para disminuir la dificultad de mantener la atención ante tareas complejas, se recomienda:

  • Ajustar la dificultad y el tiempo de las tareas.
  • Segmentar las tareas en subfases y motivar para la consecución del objetivo final.
  • Puntuar el trabajo realizado, no la exactitud.
  • Pedirle que explicite los pasos de su tarea.
  • Hacer muchos exámenes cortos.

Los niños con TDAH tienen escasos recursos para seleccionar y procesar la información relevante. Por ello, se aconsejan las siguientes adaptaciones educativas:

  • Destacar lo esencial del mensaje mediante cambios en el tono de voz, gestos, tizas de colores, etc.
  • Proporcionar los aspectos más importantes de las explicaciones un día antes.
  • Utilizar un lenguaje claro.
  • Eliminar los dibujos, imágenes o información no relevante de sus actividades.
  • Los exámenes deben de tener un formato sencillo, pues se pueden realizar modificaciones metodológicas sin modificar los contenidos:
    • Presentar cada pregunta de la prueba de evaluación en una página diferente. Esto facilitará al alumno a no pasar de un ejercicio a otro sin terminarlo. Para ahorrar recursos materiales podemos presentar el examen en tamaño cuartilla.
    • Remarcar o subrayar las palabras claves del enunciado. De esta manera focalizaremos la atención del alumno en los aspectos importante de la tarea.

Estrategias para potenciar la autorregulación y el aprendizaje:

Los niños con TDAH tienen escasas capacidades organizacionales para conseguir objetivos. Algunas adaptaciones educativas que se pueden realizar para potenciar sus capacidades al respecto son las siguientes:

  • Uso de la agenda.
  • Ordenar el pupitre y evitar que tenga materiales que son imprescindibles para la tarea a realizar en ese momento.

También tienen dificultades para seguir reglas, consignas e instrucciones, por lo que se propone:

  • Tareas cortas y variadas.
  • Simplificar las instrucciones, con un lenguaje claro y sencillo.
  • Pedir que repita las normas de clase, sobretodo en situaciones problemáticas.
  • Realizar trabajo cooperativo.

Los niños con TDAH suelen presentar dificultades en los procesos de análisis y síntesis de la información y para hacer inferencias deductivas. Para potenciar su aprendizaje se propone:

  • Dar consignas claras con instrucciones cortas.
  • El material debe ser tangible y manipulativo.

Estrategias para potenciar la regulación de la motivación y de las emociones:

Es muy importante no obviar el nivel de motivación del alumnado. Los niños con TDAH suelen presentar poca motivación intrínseca al estudio, por lo que se deberán de hacer las siguientes adaptaciones educativas:

  • Promover su participación en el aula, por ejemplo:
    • Mandarle recados con frecuencia tras una actitud correcta, lo que creará una motivación para terminar sus tareas a tiempo y generará en él un sentimiento de reconocimiento de su maestro.
    • Ofrecerle un cargo de responsabilidad que le permita el movimiento (repartir fichas, borrar pizarra…)
  • Relacionar los contenidos con sus intereses.
  • Proponer metas a corto plazo.
  • Modificar frecuentemente las características de la tarea.
  • Proponer actividades que garanticen su éxito y no exponerlo en clase a situaciones donde no pueda responder académicamente.

Para suplir el insuficiente control de emociones se proponen las siguientes adaptaciones educativas:

  • Proponer tareas que se ajusten a sus intereses y que desarrollen su responsabilidad, como borrar la pizarra, recoger los cuadernos, etc.
  • Proporcionarles feedback sobre sus manifestaciones emocionales para que reflexionen sobre sus consecuencias.

Muchos alumnos con TDAH atribuyen sus éxitos y fracasos a factores externos e incontrolables, como la suerte o la simpatía del profesor. Esto es un sesgo atribucional, y con el fin de que sus atribuciones sean hacia causas más controlables e inestables, se propone:

  • Dar claves para que pueda controlar su entorno.
  • Brindar información constructiva sobre sus errores.
Pilar Navío. Psicopedagoga Especialista en NEE.
REFERENCIAS: Miranda Casas, A. (2014). Manual práctico de TDAH. Madrid: Síntesis.