La proliferación de terapias sin validez científica y multitud de bulos sobre el Trastorno del Espectro Autista (TEA) obligó a la Confederación Autismo España a poner en marcha la Unidad de Defensa de Derechos y Buenas Prácticas para las personas con TEA. Psicoaula quiere apoyar esta causa divulgando algunas pseudoterapias y prácticas sin evidencia empírica para evitar falsas esperanzas a las familias y resaltar los tratamientos que cuentan con base científica.

 

Pseudoterapias y efecto placebo

Las pseudoterapias son prácticas basadas en pseudociencias, las cuales incumplen las bases del método científico.

El Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, a través del Plan para combatir las Pseudoterapias, lo definen como “la sustancia, producto, actividad o servicio con pretendida finalidad sanitaria que no tenga soporte en el conocimiento científico ni evidencia científica que avale su eficacia y su seguridad”.

Podríamos señalar al efecto placebo como el principal responsable de la aceptación de estas pseudoterapias, ya que los resultados que se han podido obtener con ellas es gracias a la autosugestión o creencia de que la terapia va a funcionar (Caballo y Salazar, 2019). Estos tratamientos no son efectivos por sí mismos, pero pueden producir un efecto terapéutico si la persona que lo recibe está convencida de su efectividad.

 

Falsos tratamientos en TEA

Las prácticas sin evidencia empírica ponen en riesgo la salud de las personas con TEA, generan expectativas que nunca se alcanzarán, suponen una inversión económica y temporal sin recuperación y limitan la posibilidad de acceder a un tratamiento válido y eficaz para el trastorno.

A continuación, señalamos algunos tratamientos con poca o nula evidencia científica que se emplean en el TEA:

El Método Tomatis (entrenamiento en integración auditiva)

Comenzamos la revisión de las pseudoterapias con esta que promete ser eficiente en el tratamiento de la dislexia, la disortografía, la discalculia, los problemas de psicomotricidad y lateralidad, los trastornos del comportamiento, del Trastorno de Atención e Hiperactividad (TDAH) y del TEA.

El Método Tomatis parte de la premisa de que una experiencia negativa provoca un bloqueo del cerebro para algunas frecuencias sónicas. Este bloqueo genera cambios en la actividad cerebral y, por ende, en el comportamiento. El tratamiento consiste en la estimulación del oído desbloqueando las frecuencias a través de la emisión de nuevos patrones de sonido a través de un aparato electrónico llamado oído electrónico.

El Método Tomatis cuenta con amplia literatura que “acredita” los beneficios y la eficacia del tratamiento, sin embargo, no siempre es posible garantizar que esté libre de conflicto de intereses y la objetividad, pues se tratan de publicaciones hechas desde instituciones relacionadas con el propio método, y las revistas no cuentan con el suficiente nivel de impacto.

La postura científica difiere con la que defienden sus seguidores. La investigación de doble ciego de Corbett, Shickman y Ferrer (2008) persiguió conocer los efectos del Método Tomatis en las habilidades lingüísticas de niños con TEA. El resultado de dicha investigación demostró que el Método Tomatis no implicaba ninguna mejora en el lenguaje de niños con TEA. Sinha et al. (2011) investigaron la efectividad de las terapias de integración auditiva en personas con TEA, entre las que se encontraba el Método Tomatis. Su estudio concluyó que no existía evidencia para apoyar el uso de este tipo de terapias en TEA ya que no hay pruebas suficientes para demostrar su efectividad.

Intervenciones dietéticas sin gluten ni caseína

Existe la creencia, que no hecho probado, de que una dieta en la que se prive de alimentos con gluten y productos lácteos (caseína) va a mejorar el comportamiento de la persona con TEA. Hay numerosos estudios sobre este tema, pero no se ha llegado a ninguna conclusión firme pues no siempre el cambio de dieta es seguido de un cambio en el comportamiento.

Uno de los últimos estudios que se ha realizado para determinar la efectividad de las dietas libres de gluten y caseína es el de González-Doménech et al. (2019). 37 participantes con TEA consumieron una dieta restrictiva durante 6 meses y durante otros 6 meses tuvieron una dieta con gluten y caseína. En el estudio no se encontraron cambios de comportamiento significativos después de la dieta restrictiva. Concretamente, este estudio deja abierta varias líneas de investigación, como si una dieta sin gluten y caseína prolongada en el tiempo más allá de estos 6 meses detonaría en cambios de comportamiento significativos.

Consideramos esta intervención como pseudoterapia ya que todavía no se han obtenido resultados concluyentes como tratamiento para el TEA, y, sin embargo, se presenta como ya validado ante la sociedad. Quedan todavía muchas líneas de investigación abiertas sobre esta hipótesis para considerar esta terapia con aval científico.

Flores de Bach:

Esta terapia está dirigida a cualquier persona, desde bebés hasta ancianos, que tenga un problema físico o emocional. Consiste en el suministro de una disolución compuesta de esencias florales (principio activo), agua pura de manantial y alcohol o vinagre de sidra (material disolvente).

No hay ningún estudio que demuestre la efectividad de las flores de Bach en el tratamiento del TEA. Además, esta práctica ha prescindido desde sus inicios de la metodología científica, pues su creador, Bach, seleccionó los 38 remedios florales mediante un “diálogo vibracional” con cada una de las plantas que conforman el método, sin ninguna técnica analítica en la que fundamentarse, solamente se basó en la intuición. Tampoco existen indicios de que la “energía sanadora” que se les atribuyen a las flores tenga un efecto directo en la resolución de conflictos emocionales. Cualquier mejora fruto de esta terapia será debido al efecto placebo (Caballo y Salazar, 2019).

Cámaras hiperbáricas:

La terapia hiperbárica tiene una legítima aplicación para la enfermedad descomprensiva o síndrome de descompresión asociada a la práctica del buceo, sin embargo, se considera pseudoterapia cuando se aplica como tratamiento del autismo.

Jepson et al. (2010) evaluaron la eficacia del uso de cámaras hiperbáricas como tratamiento para el TEA. En el estudio participaron 16 personas con TEA de entre 2 y 10 años y se examinó el efecto de 40 sesiones en la cámara hiperbárica con un 24% de oxígeno a 1,3 ATM. En el estudio se demostró que la terapia con oxígeno hiperbárico no fue efectiva para los participantes ya que no se encontraron efectos significativos en ningún participante. Al anterior estudio se le han sumado posteriormente Martin et al. (2015) y Klein y Kemper (2016) desaconsejando el uso de cámaras hiperbáricas para el tratamiento del autismo.

La ausencia de evidencia científica sobre la eficacia de este tratamiento en la mejora de los síntomas del TEA y la posibilidad de darse efectos adversos son argumentos suficientes para considerarla como una pseudoterapia.

Rechazo de los programas de vacunación

Esta práctica está totalmente refutada a través de multitud de estudios que coinciden en la misma conclusión. No existe una relación causal entre los programas de vacunación y la aparición de los síntomas del TEA.

Las consecuencias de no vacunar son letales, puesto que puede provocar la muerte si se adquiere el contagio de enfermedades que pueden ser prevenibles por vacunación.

 

¿Qué conclusiones arroja el conocimiento científico?

El TEA es un trastorno del neurodesarrollo que afecta a la adquisición del lenguaje y a la sociabilidad mostrando unos intereses restringidos que dificultan las relaciones sociales con los demás. Actualmente, sus causas y los mecanismos por los que se producen las alteraciones cerebrales que dan lugar a los comportamientos y déficits asociados al trastorno son todavía una incógnita. Es por ello por lo que todavía no se ha podido desarrollar un tratamiento efectivo que elimine el origen del trastorno.

La web de la American Psychological Association (APA), concretamente de la división 12 (https://www.div12.org/treatments/) es una fuente de información fiable donde se recogen muchos de los tratamientos psicológicos avalados por la comunidad científica. En el caso del TEA, el único abordaje válido es la intervención psicoeducativa basada en el conocimiento científico. El primer punto a abordar es una completa y exhaustiva evaluación de la persona, y cuyos resultados serán la clave para desarrollar un plan de actuación. Otro engranaje fundamental es recibir atención temprana para evitar una demora en el desarrollo evolutivo de las personas con el trastorno. Por último, la intervención no solo debe estar enfocada a la persona con el trastorno, sino que debe extenderse también a las familias.

Pilar Navío.
Psicopedagoga. Especialista en NEE.

 


BIBLIOGRAFÍA:

Caballo, V. y Salazar, I. (2019). Ingenuos. Madrid: Siglo XXI de España Editores, S.A.

Corbett, B., Shickman, K. y Ferrer, E. (2007). Brief Report: The Effects of Tomatis Sound Therapy on Language in Children with Autism. Journal Of Autism And Developmental Disorders38(3), 562-566. doi: 10.1007/s10803-007-0413-1

González-Domenech, P., Díaz Atienza, F., García Pablos, C., Fernández Soto, M., Martínez-Ortega, J. y Gutiérrez-Rojas, L. (2019). Influence of a Combined Gluten-Free and Casein-Free Diet on Behavior Disorders in Children and Adolescents Diagnosed with Autism Spectrum Disorder: A 12-Month Follow-Up Clinical Trial. Journal Of Autism And Developmental Disorders50(3), 935-948. doi: 10.1007/s10803-019-04333-1

Jepson, B., Granpeesheh, D., Tarbox, J., Olive, M., Stott, C., y Braud, S. et al. (2010). Controlled Evaluation of the Effects of Hyperbaric Oxygen Therapy on the Behavior of 16 Children with Autism Spectrum Disorders. Journal Of Autism And Developmental Disorders41(5), 575-588. doi: 10.1007/s10803-010-1075-y

Klein, N. y Kemper, K. (2016). Integrative Approaches to Caring for Children with Autism. Current Problems In Pediatric And Adolescent Health Care46(6), 195-201. doi: 10.1016/j.cppeds.2015.12.004

Martin, R., Srivastava, T., Lee, J., Raj, N., Koth, K. A. y Whelan, H. T. (2015). Using hyperbaric oxygen for autism treatment: A review and discussion of literature. Undersea Hyperb Med., 42(4): 353-359.

Sinha, Y., Silove, N., Hayen, A. y Williams, K. (2011). Auditory integration training and other sound therapies for autism spectrum disorders (ASD). Cochrane Database Of Systematic Reviews. doi: 10.1002/14651858.cd003681.pub3

 

Mas info aquí:

https://www.fda.gov/consumers/consumer-updates/be-aware-potentially-dangerous-products-and-therapies-claim-treat-autism